Aquí estoy de nuevo con el segundo viaje que hice en Julio aprovechando la visita de mis padres, si la otra fue interior en esta tocaba costa, y la zona elegida fue el sur del estado de Rio de Janeiro, en la región de Paraty. Para quien le guste las aguas no calientes tirando un poco a frías, la costa sureste-sur de Brasil es de esas.
La región es muy bonita, montaña junto a la costa y una gran cantidad de vegetación, me recordó mucho a la costa del norte de España, pero con mucha más vegetación.
Para empezar os voy a hablar un poco de Paraty. Esta ciudad fue el puerto más importante del oro durante el colonialismo portugués, debido a que desde ella partía la ruta del oro, un camino que se adentraba hacia el interior hasta llegar a la región de Minas Gerais, donde había una gran cantidad de minas de extracción de oro, también la fabricación de cachaça (aguardiente hecho a partir de la caña de azúcar) que llegó a haber más de 150 destilerías a principios del S.XIX en la ciudad, motivó que la ciudad fuese un enclave importante en el Brasil colonial.
Toda esta historia se puede ver reflejada en el casco antiguo de la ciudad, protegido desde 1957, donde se ha conservado perfectamente su estructura tanto de edificios como de las calles, adentrase es como ir al pasado, solo la gran cantidad de comercio que se sitúa en estos edificios de planta baja, la mayor parte de ellos, te devuelve a la actualidad. El paseo sin duda es obligatorio a todo viajero que se deje pasar por Paraty o el estado de Rio de Janeiro.
Nuestra estancia en la región fue de 4 días, en estos cuatro días, dos de ellos perdidos completamente en el viaje de coche que hicimos, fuimos a conocer playas de la región. El día después de llegar fuimos a conocer la praia do sono , esta playa se encuentra en una zona protegida, para acceder a ella solo hay dos formas, andando o de barco, nosotros elegimos andando, dejamos el coche en un pueblecito desde donde partía el sendero que llevaba hasta la playa. El sendero eran unos 4 km que van haciendo un sube y baja por la montaña, unos 75 minutos yendo a un paso normal. El paseo es muy bonito pues vas todo el tiempo por la selva y en la parte final al lado del mar vas escuchando como rompen las olas contra las rocas de abajo, solo escuchas pues verlo es complicado debido a la vegetación, que es tan exuberante que se hace complicado ver a lo lejos. Uno de los mejores momentos es aquel en el que ves la playa con toda la vista y la fuerte bajada que hay hasta ella. En la playa no nos bañamos salvo Karina, el día no acompañaba pues estaba nublado y amenazando lluvia que caería más tarde, en el momento de volver. En la playa viven una serie de personas, una comunidad que llevan una vida muy relajada, no hay duda que quien quiera olvidarse del ajetreo de la sociedad es un buen lugar para vivir. Como dije la vuelta fue con lluvia casi todo el tiempo.
Al día siguiente, con lluvia también la mayor parte del día, fuimos a otro lugar cercano al del día anterior, el pueblo de Trindade. Pueblecito que se conserva bien, dedicado al turismo, pero no masivo, que está en la franja donde comienza el Parque Nacional Serra da Bocaina. Allí vimos tres playas e intentamos ir para unas piscinas naturales que se forman con las mareas en unas zonas de rocas, pero al final no fuimos, pues estaba subiendo la marea con el mar bravo y en una parte del camino, en la praia do meio, el mar se lo comía haciendo bien difícil la vuelta. Estuvimos dando una vuelta por la playa y después nos adentramos montaña adentro hasta llegar a una cascada, bien normalita, pero la caminata merecía la pena.
El último día antes de volver para Piracicaba dimos una vuelta por el centro histórico para verlo como debe ser, de día y con sol, sí, el sol apareció el día que nos íbamos...
Como anécdota de la carretera el puerto que bajaba de la sierra a la ciudad de Ubatuba, no he visto un puerto de montaña igual respecto a pendiente, son 8 km en los que todo el tiempo para bajar debes ir en 1ª o 2ª, con unas curvas que son más que cerradas. Durante todo el trayecto vas oliendo a frenos.
Como valoración final, otro viaje espectacular en un lugar que sin dudas volveré para ir a disfrutar de la naturaleza.
 |
| Comenzando la caminata |
 |
| Vista de la Praia do Sono |
 |
| Otra forma de comer mango, un agujero y a chupar |
 |
| De cerves |
 |
| Papayas |
 |
| Playa antes de Trindade |
 |
| Playa d Trindade |
 |
| Nunca debe faltar gasolina para el motor |
 |
| Praia do Meio |
 |
| haciendo la caminata descalzo |
 |
| La bahía de Paraty |
 |
| Paraty |
 |
| Paraty |
 |
| Un poco de la costa |
Comentarios
Besitos.
Me han gustado mucho las fotos y sobre todo las playas, tiene que impresionar ir andadando por hay. Seguro que yo no iría muy tranquila con lo miedosa que soy.
En cuanto a lo del agua fría, seguro que a algunos no nos parecería tanto, para ti el agua, tiene que estar como la de Alicante, más bien calentita, si no dices que esta fría.
Paratí parece un sitio tranquilo.
Espero el siguiente relato-
Ahora...... que ir a la playa a BRASIL y no bañarse..... es como.... se me ocurren muchas analogías que no se deben escribir ;)
Besos y a ver que más te cuentas en la siguiente.